¿QUÉ COMEN NUESTROS MÚSCULOS? EPISODIO 1

Autor original: Marc Rodríguez Mogeda, Preparación física y fisioterapia en el Motocross.

Qué comen nuestros músculos

 

Hace tiempo que quería escribir un pequeño artículo acerca del funcionamiento de nuestra musculatura, qué es lo que convierte los alimentos que tomamos en energía, y me dí cuenta que realmente es un tema muy desconocido para la gran mayoría de personas.

Todo empezó a causa de una frase pronunciada por el gran Mickael Pichon, un hombre al que admiro y que era casi siempre el poleman en los GP’s de motocross del Mundial, aunque no siempre era capaz de convertir esas performances en victorias en el GP.  Decía así:

“si alguien me hubiera podido dar la energía que yo tenía para dos 2 vueltas a tope y hacer que ésta durara durante todo el GP, nadie habría podido ganarme nunca”.

 

Esa idea, la de mantener la energía en el músculo durante mucho más tiempo de lo normal me hizo pensar mucho, me hice preguntarme qué es lo que alimenta al músculo.

Todos tenemos una idea aproximada de que un músculo está compuesto por fibras musculares que se contraen produciendo energía y capacitándonos para movernos o mover cosas.

Hasta ahí todo correcto, pero empiezan las preguntas y la primera es acerca de qué alimento llega al músculo para permitirle encontrar la energía para realizar esas contracciones. Luego viene el pensar qué tipo de alimentos me van a dar más energía y se van agolpando preguntas acerca de la rapidez de disposición de esa energía, del tiempo de duración, de por qué a veces nos agarrotamos, otras nos agotamos y así se gestó este artículo, buscando respuestas.

Lo primero a aclarar es que yo no soy científico, ni médico, ni químico, por lo que el lenguaje que voy a utilizar será eminentemente “no técnico”, aunque para evitar las distorsiones aparecerán, por fuerza, nombres científicos. No os asustéis, una vez oídos estos varias veces, ¡hasta suenan bien!

Empecemos pues.

Cómo hace el cuerpo para hacer llegar comida al músculo

El inicio está, como casi siempre en lo que atañe a los seres humanos, en la nutrición, en los alimentos que tomamos para vivir y que a su vez alimentan a nuestros músculos.

Estos alimentos no llegan nunca tal cual al músculo, pasan por un proceso digestivo que los prepara y aprovecha de manera que puedan ser usados por la musculatura y lo que llega al músculo es la sangre, la cual transporta al músculo oxígeno, glucógeno transformado en glucosa y ácidos grasos, fundamentalmente y según sea el momento en el que el ejercicio sea realizado.

El fin de la digestión es la desintegración de las moléculas complejas contenidas en la comida en sus componentes más sencillos, para que ellos puedan ser absorbidos en el intestino. Este proceso se inicia en la boca con la masticación y la saliva, muy importante masticar mucho la comida y ensalivarla abundantemente, por eso el agua comiendo es mejor no tocarla para que sea la saliva la que hidrate la comida y la haga más pasable, luego continúa en el estómago por medio de los movimientos peristálticos y el jugo gástrico. La bilis y el jugo pancreático que son liberados en el intestino completan la digestión. De esa manera obtenemos como productos finales la glucosa (procedente de los carbohidratos mediante la glucólisis) los ácidos grasos (a partir de los lípidos mediante la lipólisis) y los aminoácidos (elementos básicos de las proteínas, mediante un proceso llamado proteólisis).

El oxígeno lo tenemos disponible en la medida que los pulmones puedan proveerlo a la sangre y ésta transportarlo. Hay tanto como quieras, el pequeño problema es poder transportarlo y hacerlo llegar al músculo todo lo rápido y eficazmente que el músculo lo necesite. Ahí toma un papel preponderante el número de glóbulos rojos que tengamos en la sangre y el tamaño de éstos, porque son los encargados de transportar el oxígeno al músculo cuándo éste lo solicite.

Si queréis saber cómo están los vuestros, en cualquier análisis de sangre que os hagan debéis mirar el nivel de hematocrito. Si está por encima del 45% está ya muy bien, el máximo en los hombres es 54% y en las mujeres  47%, y por encima de eso se considera que ha habido dopaje y se excluye al competidor.

La glucosa, transformada en glucógeno, es algo más difícil de mover porque en ello interviene el páncreas y el hígado y el cuerpo humano dispone de cantidades mucho más limitadas, que debe obtener de la digestión como ya se ha dicho, que además es difícil de almacenar y que requiere una buena combinación con la nutrición previa al esfuerzo.

Y los ácidos grasos (comúnmente llamados grasa) que debe transformar el hígado, pero mucho más abundantes que el glucógeno, incluso en las personas con un bajísimo nivel de grasa corporal. Prácticamente, cualquier persona dispone de grasas inagotables para lo que representa una jornada deportiva, por larga que ésta sea. En cambio con el glucógeno esto no es así, en absoluto.

Entonces, comamos lo que comamos, nuestro organismo lo irá transformando principalmente en estos dos elementos y añadirá oxígeno para que el músculo pueda trabajar.

El oxígeno está presente en la combustión, pero en el inicio de la actividad muscular suele darse el caso de que el músculo no ha recibido aún el oxígeno solicitado a la sangre, porque no ha dado tiempo material a eso.

En defecto de oxígeno, la metabolización se lleva a cabo por medio de la respiración anaerobia, que pero es mucho menos eficaz que la aerobia, que es cuando sí hay oxígeno, en cuanto a producción de energía.

 

Imaginemos que empezamos una carrera en frío, entonces la combustión inicial será sin oxígeno y pasados 3-4 minutos la sangre acudirá acelerada a nuestros músculos y aportará el oxígeno, cambiando entonces el tipo de combustión, de anaeróbica a aeróbica.

Y a medida que transcurra la carrera y cuanto más larga sea ésta, se irán produciendo otros varios cambios en el tipo de combustión muscular.

El problema entonces, en el caso de haber iniciado una manga en frío, lo que pasará precisamente en lo que duran esos 4 minutos, es decir en lo que duran las dos vueltas iniciales, es que al no estar presente el oxígeno todavía en nuestros músculos, la combustión habrá sido mucho más pobre, el esfuerzo del cuerpo habrá sido mucho mayor, la posibilidad de sufrir lesiones musculares también y la acumulación de lactato (ácido láctico) también.

¿Recordáis los problemas causados por el Arm Pump?

¿Habéis pensado nunca por qué no sucede en entrenos cuando se empieza suave o incluso en segundas mangas cuando ya todo el cuerpo se ha activado antes?

Supongo que ya os va sonando este tema de la eliminación de los desechos y de lo importante que es que el oxígeno esté participando en la combustión muscular, por su gran capacidad para extraer desechos que de otra forma bloquean el funcionamiento de los músculos, el lactato, hidrógeno y fosfatos, principalmente.

Esa acumulación del lactato que debe ser retirado del músculo para que éste pueda seguir trabajando es mucho más difícil en frío, lo que nos reportará una tasa de fatiga mayor, en las vueltas más importantes de toda carrera, las iniciales.

Visto de este modo, iniciar una manga en frío sin haber realizado un buen programa de ejercicios de calentamiento es una solemne estupidez si lo que queremos es realmente competir, si tan solo queremos pasear no representa mayor problema.

Todo este tiempo se irán produciendo desechos y nuestro cuerpo deberá ser capaz de retirar esos desechos de los músculos y de seguir aportándoles oxígeno y combustible. Lo iremos viendo a continuación.

 

En el siguiente episodio os contaré qué es lo que sucede una vez ponemos nuestro organismo en marcha.

MOGE

Facebook: Marc Rodriguez Mogeda

Email: moge@mxtotal.net

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *