¡Hola amigos! Hoy abordaremos las lesiones de hombro y su relación con el motocross.

La articulación del hombro, que supone un 20% de las dolencias de todo nuestro sistema musculoesquelético en la población general, se incrementa con los deportes que lo utilizan en exceso, como es el caso del motocross. Seguramente, muchos de vosotros, al leer estas líneas, os habéis acordado de aquella fractura, aquella típica “tendinitis” o aquella luxación (operada o no), que tanto os molestó o os sigue molestando.

En este artículo no profundizaré en cada caso particular ya que requieren capítulos propios, pero si os daré unas breves pinceladas sobre lo que ocurre y algún consejo a tener en cuenta.

¿Qué forma la articulación del hombro?

Para empezar, es necesario que tengamos una noción de cómo funciona el hombro. No pretendo daros una lección de anatomía, pero si una base para que entendáis lo que a continuación y en los siguientes artículos posteriores os iré explicando.

El hombro, a diferencia de otras articulaciones del cuerpo, se sustenta gracias a su musculatura. Otras como el codo o la cadera, tienen la ventaja de ser un encaje óseo congruente y eso les otorga mucha estabilidad, y por lo tanto, menos problemática. El hombro necesita de la musculatura para mantener la extremidad en suspensión, de modo que podéis imaginaros que su funcionamiento, es sobre todo, complejo. 

A grandes rasgos, el hombro está formado por tres huesos. El húmero, la escápula y la clavícula. Los ligamentos son pocos y además débiles, excepto los que se encuentran bajo la clavícula (coracoclaviculares).

Si pasamos a hablar de su musculatura, encontramos dos tipos de funcionamiento muscular. Unos músculos se encargan de dar estabilidad a la articulación, y otros, la movilidad. Es aquí donde reside gran parte de la problemática. La mayoría de los deportistas, y entre ellos los pilotos de motocross en el gimnasio, entrenan los músculos de la movilidad y se olvidan de la estabilidad. Los de la movilidad son los famosos pectorales, el deltoides, el trapecio o el dorsal ancho. Son además los que más se ven y los que suelen gustar a las “nenas” (aunque digan que no, les gustan). Un tipo puede estar muy fuerte aparentemente, y tener un hombro muy poco estable, algo imprescindible si se quiere hacer motocross. Los músculos encargados de la estabilidad se agrupan en el llamado manguito de los rotadores (infraespinoso, supraespinoso, redondo menor y subescapular) junto con la porción larga del bíceps braquial. Son pequeños pero con buenas capacidades si se les entrena de forma correcta.

Un acercamiento a las lesiones

Como os he comentado, no profundizaré en cada una de ellas en este artículo, pero os daré una breve información a tener en cuenta.

-Tendinopatías o bursitis: Son las famosas tendinitis, aunque esta nomenclatura es incorrectamente utilizada. Se trata de tendinopatías y bursitis. La tendinitis exige inflamación, y la mayoría de veces no son tendones inflamados, sino más bien, degenerados.

Estas tendinopatías nos pueden aparecer sin más, sin habernos caído, pero que pueden dar dolores muy molestos. Los malos gestos en una manga de MX, un mal calentamiento o también una caída sobre el hombro pueden provocarlas. El desequilibrio entre los músculos estabilizadores y los de la movilidad es también una de las causas principales. Cuando los de la movilidad son más fuertes que los estabilizadores, la cabeza del húmero se descentra con facilidad, milimétricamente hablando. Si ésta esta descentrada, el manguito de los rotadores no puede responder con efectividad, se degeneran y duelen. Y no hablemos ya de la bursitis, que da un dolor agudo en todo el hombro y en la parte media y lateral del brazo, sobretodo de forma nocturna y puede llegar incluso a evitar el sueño. Podéis comprobar vosotros mismos si tenéis el hombro descentrado colocándoos la mano en el hombro contrario. Sin despegar los dedos, eleváis el codo hasta dónde de sí. Si el codo no llega la altura de la frente y además os duele el hombro, tenéis números de desarrollar una tendinopatía o una bursitis. Si no es ahora, lo será en el futuro.

-Fracturas: Son las peores y su nombre ya asusta. Son las que nos van a obligar a parar por completo. Podemos fracturarnos la clavícula, la escápula o el húmero. Una fractura es una pérdida de continuidad en el hueso (que se rompe vamos). Lo benigna que sea dependerá de la caída, la forma en la que el hueso se haya fracturado y los tejidos a los que afecte. Una fractura de la cabeza del húmero, puede ser sencilla si solo encontramos un fragmento, de modo que puede no ser necesario pasar por el quirófano. Ahora bien, si se rompe en muchos pedazos, podemos ir poniéndonos la otra mano a la cabeza. Una fractura dentro de la articulación también será mucho más grave.

-Luxaciones e inestabilidades: Muy pero que muy frecuentes en el motocross. El último caso que se me viene a la cabeza es el de Adam Cianciarulo en el SX de Toronto del 2014. Las superficies articulares del hombro, incitan a la cabeza del húmero (redonda), a salirse hacia delante. Una luxación se produce cuando un piloto te dice: “se me ha salido el hombro”. En realidad, es la cabeza del húmero que abandona la cavidad de la escápula. Esto puede suceder tras una caída, pero también es muy habitual que “se salga” después de un aterrizaje en plano o al encontrar-nos un bache de forma inesperada. Ocurre cuando el hombro se desplaza hacia delante mientras nuestras manos van hacia atrás. Las luxaciones del hombro suelen ser anteriores, aunque en ocasiones también pueden ser posteriores (y más graves). Una luxación puede tener consecuencias muy graves, ya que en muchos de los casos se producen fracturas asociadas en la cabeza o en el rodete humeral (una especie de menisco en el hombro), llamadas fracturas de Hill-Sachs o Bankart respectivamente. Cuando hemos sufrido una luxación, la rehabilitación será larga si se quiere estar al 100%. Habitualmente, el tratamiento de elección suele ser quirúrgico, aunque esto no debería de ser así. Muchas veces se operan y siguen dando problemas. Estoy seguro de que algún lector lo ha sufrido de esta manera. El tratamiento de elección debería ser el de reentrenar a la musculatura estabilizadora para que sea capaz de mantener centrada esa cabeza humeral, siempre y cuando las lesiones óseas no sean muy graves. Ahora bien, los médicos (en su mayoría), y más si es por el seguro de la federación, siempre quieren apuntarse el tanto y van a buscar la intervención. Cuando un piloto se luxa el hombro y aparentemente, una vez colocado en su sitio, puede seguir haciendo su vida normal, pero que de vez en cuando vuelve a sufrir nuevas luxaciones, se dice que padece una inestabilidad. Algunos pilotos van con su hombro inestable por los circuitos, cuando todo se solucionaría con un tratamiento de fisioterapia adecuado, encarado a estabilizar ese hombro. El origen de inestabilidades también pueden ser las lesiones de tipo SLAP, pero estas no son muy habituales en el MX, sino más bien de deportes de lanzamiento como el balonmano, el vóley, el waterpolo o el beisbol.

¿Qué hacer para mantener un hombro en forma?

1-Recentra tu hombro de vez en cuando por un fisioterapeuta cualificado. Muchos profesionales de élite ya lo hacen una vez de forma semanal, incluso durante los descansos en los partidos. Un hombro en su sitio es un seguro de vida para evitar cualquier tipo de molestias. Esto debería realizarse, como mínimo, una vez de forma mensual si ruedas habitualmente.

2-Ponte en manos de buenos entrenadores graduados en Ciencias del Deporte. Los pilotos o expilotos no tienen conocimientos de entrenamiento deportivo ni del cuerpo.

3-Realiza ejercicios de propiocepción de forma habitual en tu rutina (hablaremos de ellos también más adelante).

4-No hagas los ejercicios de hombro que figuran por internet. La mayoría de tablas de ejercicios de hombro están equivocadas y favorecen a los desequilibrios y lesiones.

5-A la mínima molestia, acude a un fisioterapeuta cualificado primero. Los médicos, desgraciadamente, te dirán que tomes AINES (antiinflamatorios), te harán resonancias magnéticas y poco más. Te dirán tienes tendinitis sin saber decirte cual es el origen del problema.

6-NUNCA, pero NUNCA, te dejes infiltrar el hombro. Los médicos realizan esta práctica inyectando sustancias corticoides, que eliminan el dolor pero retrasan la cicatrización. No es más que un enmascaramiento de algo que funciona mal. No dolerá pero los tendones seguirán degenerándose, y en cuanto el efecto desaparezca, las molestias volverán y tendremos un problema mayor.

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