El rincón de New Time: ¿Qué comen nuestros músculos? Episodio 2

En este nuevo episodio, hablaremos de lo que sucede en nuestro organismo una vez iniciamos las primeras vueltas sobre nuestra moto. 

 

Una vez en marcha

Una vez puesto el músculo en actividad, las cosas se suceden muy rápidamente y el proceso varía en función a la intensidad del trabajo a realizar, la duración, los tiempos de reposo entre cada actividad muscular y el tipo de esfuerzo, pero básicamente lo que se inicia es una combustión y como toda combustión se producen desechos, que hay que eliminar y hay un combustible que hay que ir añadiendo e incluso “fabricando” in situ.

De toda esta transformación se deduce que hay calor, temperatura corporal en aumento y por fin, trabajo. Y también los famosos desechos.

Para que todo ello pase el corazón bombea más rápido, los pulmones filtran más aire y se hinchan más para admitir el máximo posible, la sangre se oxigena y mediante los glóbulos rojos acude a la llamada de los músculos para aportarles ese oxigeno, aminoácidos, proteínas y muchas otras sustancias que permitirán que todo ello se coordine y suceda la contracción y de ella el movimiento.

El ciclo de Krebs y el Adenosín Tri Fosfato

¡No, esto no es el título de película de marcianitos, ni tampoco una nueva saga televisiva!

Son los nombres que la ciencia ha dado al proceso por el cual se llega a obtener energía de los alimentos y en definitiva a poder funcionar muscularmente y a la sustancia que entra finalmente en las células para producir la energía necesaria.

Primero empecemos por el Ciclo de Krebs.

El organismo aporta glucosa al músculo y se inicia un proceso que se llama Glucólisis.

La Glucólisis (del griego glycos, azúcar y lysis, ruptura) es la vía metabólica encargada de oxidar la glucosa con la finalidad de obtener energía para la célula.

Durante la glucólisis en el citoplasma se produce el piruvato, que pasa por una etapa de transición para convertirse en acetil-CoenzimaA, que es lo que entra en las mitocondrias celulares y se inicia el ciclo de Krebs.

La transformación del piruvato en acetil-CoA es de gran importancia ya que une la glicolisis y el ciclo de Krebs. Hay que mencionar que los acetil-CoA que participan en él, no proceden solamente de la glucólisis, sino también de la oxidación de los ácidos grasos y del catabolismo de los aminoácidos.

Todos los Acetil-CoA acaban transformados en unidades de ATP o Adenosín Tri Fosfato.

¿Y qué es esto del Adenosín Tri Fosfato o ATP?

 El ATP, en esencia, es una molécula utilizada por todos los organismos vivos para proporcionar energía en las reacciones químicas. Es la molécula que interviene en todos los intercambios de energía celular.

Para lo que a nosotros más nos interesa, es lo que da energía a nuestros músculos en su proceso químico de contracción para obtener trabajo, lo que llamamos “hacer fuerza”, el ATP es la molécula que sintetiza todo lo que le aportemos al músculo como combustible y le permite realizar las contracciones necesarias para producir trabajo.

El Acetil-CoA  es lo “que come” el músculo y el ATP es lo que transforma esa comida en energía.

Lo necesitamos en cada movimiento, en cada zancada o en cada elevación.

En español lo llamamos Adenosin Tri Fosfato y su abreviación como  ATP viene de su grafismo en inglés Adenosin Tri Phosphate.

Las reservas de ATP en el organismo (en los músculos) no exceden de unos pocos segundos de consumo. Se calcula que un ejercicio de un máximo de 6 segundos puede realizarse sin que el músculo consuma más ATP que el almacenado en él mismo. Si solo contáramos con el ATP almacenado en nuestros músculos, en cuanto empezáramos a mover alguno de ellos solo daría para unas cuantas contracciones, muy pocas.

A partir de ahí, el músculo  debe proveerse de más ATP y fabricarlo utilizando los combustibles que tenga a mano. 

Generalmente, el ya comentado glucógeno, la fosfo-creatina y los ácidos grasos, que nuestro cuerpo a captado en el proceso nutricional y los ha almacenado para poderlos utilizar cuándo el trabajo muscular lo requiera, acabarán todos ellos transformados en ATP. 

Pero si hablásemos con más propiedad, dichas grasas, glucógeno, proteínas o fosfocreatina van al músculo para quemarse en la mitocondria y darnos a cambio una buena cantidad de ATP. Su misión es quemarse para producir ATP. 

Si no hay ATP, no hay movimiento, no hay contracción muscular.

Cuanto más entrenado esté un músculo y más lo utilicemos habitualmente, más glucógeno almacenará nuestro cuerpo en él para que pueda usarlo rápidamente, ya que el ATP no se puede almacenar en su estado natural, sino sólo con estos intermediarios citados de la cadena de producción de ATP. 

Por ejemplo, el glucógeno puede ser convertido en glucosa y aportar combustible a la glucolisis si el organismo necesita más ATP. .

Pero no solo el glucógeno sirve para esta función tan particular de combustión en nuestros músculos. 

Simplificando, hablaremos de 3 posibles fuentes de energía válida para hacer trabajar nuestra musculatura y obtener de ella un rendimiento:

Glucógeno

Ácidos grasos

Proteínas

– La GLUCOSA (reservas de glucógeno del músculo, reservas de glucógeno del hígado y transformación de los aminoácidos por el hígado) + el OXÍGENO, a través de la glucólisis, produce ENERGIA + CO2 + H2O.

– La GRASA (ácidos grasos existentes en las reservas energéticas del organismo) + el OXÍGENO, produce ENERGIA + CO2 + H2O.

– Las PROTEINAS + el OXÍGENO produce ENERGIA + CO2 + H2O.

De todo ello se obtiene el Acetil Conezima A y de ello el ATP y la energía.

Y además de estos 3 intermediarios en la producción de ATP existe algo más, aunque no es propiamente un combustible, es la L-Carnitina.

 L-Carnitina es un elemento adicional que ayuda a las grasas a realizar la combustión en el músculo y que actúa como suministrador de energía para las células. Es responsable del transporte de ácidos grasos a los mitocondrios de las células musculares y hace posible la transformación de grasas en energía muscular. Sin la L-carnitina las grasas no pueden penetrar en los mitocondrios y de este modo no pueden ser consumidas por el organismo. 

Las grasas no consumidas durante el ejercicio bien son de nuevo eliminadas por el organismo o bien se almacenan en el cuerpo de nuevo en forma de reservas de grasa. 

La carencia de L-carnitina ocasiona en la mayoría de los casos una reducción de la capacidad, pérdida de energías y una sensación de cansancio y agotamiento.

Por el contrario su presencia abundante es sinónimo de buen rendimiento deportivo, mejora en la capacidad atlética y mayor energía, en general.

Aporte energético y dieta alimenticia

La energía química que queda almacenada en el ATP (y como producto intermedio en la fosfocreatina) procede de los nutrientes que consumimos a través de la dieta, los principios inmediatos más importantes por su función energética son los glúcidos y los lípidos. 

Dependiendo del momento y de la intensidad del ejercicio nuestro cuerpo tirará de los diferentes intermediarios que hemos visto que le ayudan a conseguir ATP y consecuentemente energía. No hay un combustible único, aunque todo pase al final a convertirse en ATP, sino que el cuerpo utiliza una interesante combinación de combustibles.

 

En Reposo, sabemos que la energía se obtiene básicamente por vía aeróbica a partir de los ácidos grasos.

-En ejercicios Moderados se obtiene energía por vía aeróbica a partir de la glucosa y de los ácidos grasos

-Y en ejercicios Muy Prolongados el primer combustible que se utiliza es  la glucosa y, a medida que ésta escasea, se utilizan los ácidos grasos presentes en la sangre, almacenados como triglicéridos en el músculo y sobre todo presentes en el tejido adiposo. 

-El aporte energético a partir de los ácidos grasos adquiere importancia a partir de entre los 30  y los 45 minutos de ejercicio continuado, cuando el glucógeno está ya consumido y el aporte deben realizarlo principalmente éstos.

Podemos hablar en términos de duración del esfuerzo o también de intensidad del esfuerzo y según va aumentando la intensidad del esfuerzo y va aumentando el consumo de oxígeno, el músculo va utilizando cada vez más glucógeno muscular y menos grasa.

Como vemos es una combinación entre varios combustibles.

Así entendemos que para deportes como el nuestro, en el cual los esfuerzos suelen superar en casi todas las ocasiones la definición de Moderado, e incluso de Muy prolongado, el aporte de grasa buena es fundamental tanto o quizás más que el aporte de carbohidratos, que son los que más glucógeno nos van a dar, pero solo por un tiempo limitado.

 

Hasta aquí este segundo episodio. En el próximo empezaremos a profundizar en cada sustrato energético y cómo podemos aprovecharlos para conseguir un máximo rendimiento. 

 

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